• Ana Otero, Phd.

Rhiannon - La Verdad ahoga la Mentira



Os comparto el cuento de la Diosa Rhiannon. Uno de mis preferidos. Tantas enseñanzas. Gracias Rhiannon por estar presente en nuestras vidas en esta época de la Rueda.

Rhiannon, reina de las hadas, había sido prometida en matrimonio a un hombre mayor que ella encontraba repugnante. Desafiando el deseo de su familia, Rhiannon, al igual que otras diosas celtas, se negó a casarse con uno de su "propia naturaleza".

En lugar de ello, la diosa Rhiannon había elegido a un rey mortal, Pwyll, como su futuro esposo, había soñado con él y se le apareció una tarde mientras él se encontraba con sus compañeros en un cerro cercano a su castillo.

Cuando el joven rey vio a Rhiannon, quedó encantado con la visión de la hermosa diosa vestida de brillante oro, galopando en su poderosa yegua blanca. Ella pasó por él sin brindarle ni siquiera una mirada. Pwyll estaba intrigado, entonces envió a uno de sus hombres a capturarla y le pidió que se la trajera. Pero pronto el sirviente regresó y le informó al rey, que aquella mujer corría con tanta rapidez que parecía que su caballo apenas tocaba el suelo y que él ni siquiera había podido ver donde se había ido.

Al día siguiente, Pwyll regresó solo al cerro y una vez más, la diosa celta apareció. Montado en su caballo, Pwyll, la persiguió pero tampoco pudo alcanzarla. A pesar que su caballo corría más rápido que el de Rhiannon, la distancia entre ellos siempre parecía la misma. Por último, después de que su caballo comenzó a temblar del agotamiento, se detuvo y le suplicó a ella que se detuviese. Rhiannon lo hizo.

-Si veías que venía tras de ti, por qué no te detuviste? - preguntó el rey.

-Porque no me lo habías pedido. No me consigues persiguiéndome.-respondió la Diosa.

La diosa Rhiannon entonces le hizo saber que ella había venido a encontrarlo en búsqueda del amor. Pwyll recibió la noticia con agrado y entonces tomó las riendas de la blanca yegua para guiarla a su reino. Rhiannon sonrió con ternura y sacudió la cabeza, diciéndole que deberían esperar un año para luego casarse. En ese momento, la diosa Rhiannon simplemente desapareció en las profundidades del bosque.

Rhiannon regresó un año más tarde, vestida como antes, para saludar a Pwyll en el cerro. Él estuvo acompañado por una tropa de hombres, como corresponde a un Rey en su día de la boda. Hablando sin palabras, Rhiannon invitó a los hombres a seguirla por el enmarañado bosque. Aunque temerosos, ellos cumplieron. A medida que se internaban entre los árboles, un camino se abría hacia adelante a la vez que tras ellos, el camino se cerraba.

Al llegar a un claro, se unió a la procesión, una bandada de pequeños pájaros cantores que revoloteaban juguetonamente en el aire alrededor de la cabeza de Rhiannon. Con el sonido de sus hermosos trinos, todos los temores de los hombres se fueron disipando. En poco tiempo llegaron al palacio de su padre, un lugar majestuoso construido de cristal plateado, rodeado por un lago.

Después de la boda, una gran fiesta tuvo lugar para celebrar el matrimonio de la diosa. La familia y el pueblo de Rhiannon son a la vez acogedores y alegres, pero una pelea estalló durante la celebración. Se dice que el hombre al que una vez había sido prometida a contraer matrimonio estaba haciendo una escena, argumentando que no se debía permitir a la joven diosa, que se case con alguien de fuera de su propio pueblo.

Rhiannon se alejó discretamente del lado de su marido, para hacer frente a la situación... usando un poco de magia, convirtió al persistente hombre en un tejón y lo atrapó en una bolsa que tiró en el lago. Desafortunadamente, él logró escapar y más tarde volvió a causar grandes estragos en la vida de Rhiannon.

Al día siguiente Rhiannon, Pwyll y sus hombres partieron para ir a Gales para presentar a su princesa. Cuando salieron del bosque y los árboles se cerraron detrás de ellos, Rhiannon tomó un momento para echar un vistazo hacia atrás. Ella sabía que la entrada al reino de hadas se había cerrado y que nunca más podría volver al hogar de su infancia.

Rhiannon fue acogida con satisfacción por la gente de su esposo y admirado por su gran belleza y su hermoso canto. Sin embargo, dos años pasaron sin que ella quedara embarazada del heredero al trono. La cuestión de su sangre, su "aptitud" para ser reina comenzó a ser puesta en duda. Afortunadamente, en el siguiente año ella quedó embarazada y tuvo un saludable hijo. Este bebé, sin embargo, iba a ser la fuente de una gran tristeza para Rhiannon y Pwyll.

Como era costumbre entonces, seis mujeres habían sido asignados a quedarse con Rhiannon en su habitación para ayudar con el cuidado del bebé. Aunque las mujeres tenían que trabajar en turnos, durante la noche todas atendían al bebé para que la diosa Rhiannon pudiera dormir y recuperar su fuerza después del parto.

Una noche, todas las criadas se quedaron dormidas y cuando se despertaron, encontraron la cuna vacía. Temiendo ser severamente castigadas por su negligencia, ellas idearon un plan para culpar a la diosa Rhiannon que después de todo, era una extraña que no pertenecía a su propio pueblo. Las criadas mataron a un cachorro y ensuciaron con sangre a Rhiannon mientras dormía y esparcieron sus huesos alrededor de su cama. Entonces la diosa fue culpada de comerse a su propio hijo.

Aunque Rhiannon juró su inocencia, Pwyll, por su propio sufrimiento, la conmoción y el dolor y ante el enojo de sus asesores y del pueblo, no pudo defenderla. Solo se limitó a decir que él no iba a divorciarse de ella pero pedía para ella un castigo.

Entonces es condenada durante 7 años a llevar sobre su espalda como un caballo a todos los visitantes que fueran al palacio de su marido. Durante cuatro años Rhiannon estuvo en la puerta de castillo, contando a todos la historia de su delito, como se pidió como parte de su castigo.

Rhiannon cumplió con su humillante castigo sin queja. A través del frío de los inviernos y el polvo de calor de los veranos, ella soportó con tranquila aceptación. Su valor era tal que pocos aceptaban su oferta de transporte en el castillo. El respeto de la gente empezó a propagarse en todo el reino con los viajeros que hablaban de la condena, la pena y la dignidad con la que la diosa Rhiannon llevaba su sufrimiento.

En el otoño del cuarto año, tres desconocidos aparecieron en la puerta. Eran un hombre bien vestido, su esposa, y un chico joven. Rhiannon se levantó para saludarlos diciendo: "Señores, estoy aquí para llevarlos sobre mi a cada uno de vosotros a la corte del Rey, porque he matado a mi único hijo y este es mi castigo". El hombre, su esposa, y el niño desmontaron.

Mientras que el hombre levantaba a Rhiannon, el niño le entregó un trozo de vestido de bebé. Rhiannon vio que era de la tela que había tejido con sus propias manos. El niño entonces le sonrió y ella reconoció que tenía delante los ojos de su hijo, Pryderi.

Al poco tiempo la historia fue contada. Cuatro años antes, durante una gran tormenta, el noble agricultor había sido llamado al campo para ayudar a una yegua en el trabajo de parto. Fue entonces cuando oyó el llanto de un bebé que encontraron abandonado. Él y su esposa se quedaron con el bebé, y lo criaron como si fuera propio. Cuando los rumores de la suerte de la diosa Rhiannon llegaron a sus oídos, el agricultor se dio cuenta de lo que había sucedido y quisieron devolver el niño a sus padres.

La mayoría de las leyendas sugieren que el raptor fue el tejón, aquel antiguo pretendiente que enfurecido porque Rhiannon lo había rechazado, había escapado y había tomado venganza, secuestrando a su bebé.

El niño fue reconocido rápidamente cómo hijo del Rey Pwyll. La diosa Rhiannon fue restaurada en su honor y recuperó su lugar al lado de su marido. A pesar que había

sufrido enormemente en sus manos, Rhiannon, diosa de nobles rasgos, vio que estaba avergonzado y le dio el perdón y la comprensión. Sin embargo, le dijo que ya no seguiría a su lado porque no le había sido leal, no creyó en ella, y ella solamente podía estar al lado de un hombre que le tuviera lealtad.

Este cuento nos enseña lo siguiente:

- Rhiannon, al desafiar a su familia, empieza a romper con las proyecciones y las expectativas de su familia. Nos enseña que en nuestra vida llega el momento de empoderarnos y construir una identidad desde nuestra autenticidad y no desde lo que nos marca la familia / la tribu. Este se llama madurez espiritual.

- Se consigue a Rhiannon desde la igualdad y el diálogo, no persiguiéndola con una energía penetrante masculina. Todo se consigue con diálogo y comunicación. A través de una comunicación consciente construimos en vez de destruir. Nadie puede tener la misma perspectiva ni experiencia que podamos tener nosotros. Hay que entender la situación de otra persona desde la neutralidad y la empatía.

- Hay una energía masculina y femenina en sombra que separa en vez de unificar, y esto no es AMOR.

- El pueblo la rechazaba por ser diferente. Se estaba incubando una especie de odio y separación hacia ella. Las personas que salen un poco de la norma y se dedican a vivir en su verdad muchas veces son juzgadas por personas que ni si quiera se han mirado a sí mismos.

- Rhiannon aceptó el castigo con elegancia porque sabía que la verdad es la que perdura y triunfa y que en algún momento se iba a saber la verdad. Esta enseñanza es la que más me toca el corazón porque pase lo que pase, la verdad sale a la luz SOLAMENTE HAY QUE MANTENERSE EN SILENCIO Y CONECTAR CON LA VERDAD PORQUE LA VERDAD TARDE O TEMPRANO AHOGA LAS MENTIRAS, AHOGA LA MALDAD, AHOGA LAS ACUSACIONES. No hay que reaccionar si no responder con dignidad e integridad.

#Goddess #Avalon

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