• Ana Otero, Phd.

Mi Útero como Camino Espiritual



En muchas tradiciones espirituales, ser padre o madre, tener un trabajo y ocuparse de las cosas mundanas, han sido considerados como un obstáculo para el despertar y la rendición completa a la Divinidad. Los padres simplemente no tienen el tiempo, la energía, la tranquilidad y la paz necesarias para meditar y contemplar durante largas horas todos los días, como es la norma prescrita en muchas tradiciones. Tener un trabajo implicaba que no podíamos estar las 8 horas dedicad@s a nuestro silencio. Muchos maestros espirituales hombres y mujeres han dejado a sus hijos y familias, como Buda, para alcanzar la iluminación, libres de responsabilidades terrenales y de niños que exigen y necesitan su amor y atención. A la vez ha habido una separación entre lo material y lo espiritual. Este ha sido el camino predominante del despertar patriarcal en este planeta por miles de años, y pocos son los padres que han logrado Despertar mientras cuidan y nutren a sus hijos. Pocas hemos sido las personas que hemos entendido que lo material y lo espiritual son lo mismo y que podemos divinizar la materia y materializar lo Divino. El camino espiritual se ha entendido como uno de soledad, de meditación, de pasar horas y horas saliendo del mundo de Maya (ilusión) para alcanzar la iluminación. HASTA AHORA. El renacimiento del camino femenino en los últimos treinta años, aliado ahora con el masculino más consciente emocionalmente que desea incluir su propio lado femenino, está ayudando a dar a luz a una espiritualidad basada en la Tierra, donde cada parte de nuestro día y vida es Divina. AS ABOVE SO BELOW, COMO ES EN EL CIELO, ES EN LA TIERRA.

Desde mi propia experiencia puedo decir que antes de tener a mi hija yo formaba parte de este patrón patriarcal de espiritualidad. Era muy estricta en mis horas de meditación, no soportaba que me estorbasen durante mis prácticas espirituales y hasta recuerdo que era sumamente estricta con los alimentos. Cuando nació mi hija literalmente sentí mi energía bajar a la Tierra. Hasta me dolió el aterrizaje en mi cuerpo. Todas mis prácticas y las enseñanzas que había recibido, la mayoría, eran para llevarme a la iluminación o para integrar que formar parte de este mundo es malo porque es todo una mentira. Y ahora pienso, ¿y si es todo una mentira, qué más da? Yo realmente pienso que si mi alma ha escogido venir aquí, no puede ser malo. Cuando un niño va a la escuela, va para aprender y evolucionar. Pues mi alma, nuestra alma viene a hacer eso.

Mi hija fue mi primera maestra de la Tierra. Cuando nació, desde mi corazón y feliz y entregada, toda la atención que me ponía a mi misma, las horas de prácticas y meditaciones, el mirar lo que tenía que sanar, etc., toda esa energía empecé a dedicarla a otra persona. Cantaba mis mantras mientras la alimentaba. Hacía mis prácticas con sus interrupciones y no me molestaba. Con ella aprendí que hemos venido aquí a aprender a vivir como humanos. La relación que tenemos con todas las personas son almas que aparecen en nuestra vida para aprender, para soltar Karma, para liberar. Cada acto, cada palabra, cada pensamiento, cada relación, forma parte del Plan Divino que escogemos desde nuestro libre albedrío y que a la vez co-creamos con Dios – Diosa. Mi hija me abrió la puerta de mi corazón que despertó el SERVICIO. Me enseñó que cada acto que hacemos es para servir.

"MA" es la palabra más comúnmente usada en todos los idiomas para verbalizar la Corriente de Shakti. Significa Madre. Cuando entramos en la Maternidad, activamos la energía de "MA". Nos adentramos en un río profundo y vasto que fluye con el linaje de las Madres que han existido, que existen y que existirán. Nos convertimos en Uno con la Gran Madre Cósmica. Este flujo de fuerza vital es un flujo de amor. Se mueve físicamente a través de nosotras en el proceso de parto, y luego como la leche de nuestros pechos. Esta fuerza vital se mueve enérgicamente a través de nosotras como amor en su estado más puro. En este gran flujo, nos convertimos en parte de la red fractal de la vida.

La Maternidad nos abre profundamente a la ternura de toda la vida, a la preciosa vulnerabilidad en nosotras mismas y en los demás. La madre también nos despierta a un feroz instinto protector. La madre abraza todo lo que la vida trae en un momento, y en el momento siguiente, lo suelta. Madre es el proceso continuo de dar a luz desde nuestro espacio más íntimo. La maternidad es una iniciación en un aspecto más profundo del alma femenina. Pide que escuchemos con nuestra más pura intuición el flujo que se despliega a través de nosotras y alrededor de nosotras. Este flujo es el nacimiento continuo del siguiente paso de nuestra expresión evolutiva, de nuestras almas, nuestras relaciones, nuestros proyectos, nuestras oraciones. La maternidad fortalece nuestra confianza en Dios - Diosa. Es aquí donde recibimos la guía para el mejor interés de todos, y es aquí donde recibimos el próximo despliegue de nuestra alma. La Madre es una invitación a profundizar en una de las más puras y sabias expresiones de lo femenino. La madre es el matrimonio de la intuición, la sabiduría, la conciencia y el amor con la acción y la manifestación, aquí y ahora. El viaje de ser madre consiste en rendirse a la experiencia de ser humano - a, y encontrar a Dios - Diosa a través de nuestro estado humano.

MUJERES: TODAS SOMOS MADRES. Todas tenemos un útero, incluso las que no lo tenemos debido a cuestiones de salud, sí lo tenemos de manera energética. Es cierto que cuando experimentamos la gestación y el parto, hay un cambio energético en nosotras. Los cambios permanentes en el cuerpo y el cerebro de una mujer en este proceso estimulan el circuito magnético del fluir de Shakti. Esto nos lleva a una receptividad innata y a una capacidad de dar directamente con nuestro cuerpo y alma a los que amamos. El egoísmo muere y nace la paciencia, la compasión, la empatía, la entrega y el servicio. Este despertar lo podemos experimentar todas las mujeres cuando conectamos de nuevo con nuestro útero. Nuestro útero es nuestro centro de poder, es el canal directo con la divinidad y cuando lo activamos se abren portales que dejan entrar todas estas energías espirituales elevadas. Todas las mujeres estamos constantemente gestando y dando a luz. Si esto lo hiciéramos de forma consciente (viviendo los arquetipos de nuestro ciclo lunar, activando y sanando nuestro útero, empoderándonos desde nuestro espacio creativo, etc.), abriríamos no solamente portales en nuestro cuerpo, sino también en toda la humanidad.

Yo os propongo un camino espiritual basado en la conexión con vuestro útero. Os animo a que lo probéis, aunque sea solamente durante 40 días seguidos. Vuestro útero os va a revelar tanta información y vuestra vida cambiará.

Me encantaría saber vuestras impresiones y si necesitáis ayuda para iniciar este primer paso, podéis poneros en contacto conmigo: info@anaotero.net.

AHAVA


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