• Ana Otero, Phd.

BIENVENIDO TAURO




La Rueda de las 12 Puertas de la Conciencia gira y nos encontramos en la Puerta de Tauro. Tauro nos recuerda la belleza, la seguridad material, la importancia de los recursos económicos para vivir una vida tranquila y cómoda y el placer de vivir en esta encarnación física. Pero cuando nos abrimos a la energía de Tauro algo muy místico está sucediendo. Tauro a nivel gnóstico y esotérico es la unión de la materia con el espíritu a través de la Presencia del Espíritu Santo, de Shekinah. Neptuno como planeta reside en la glándula pineal, lo que muchos gnósticos llaman el asiento del alma. A través de la descalcificación de la glándula pineal nuestro cuerpo se abre a la experiencia de recibir el Espíritu Santo, ya que se dice que su morada se activa en la Glándula Pineal. El Toro, relacionado con Tauro, representa nuestro deseo procreativo. Cuando unimos la energía del Toro con la Energía de Neptuno hay una activación en el Chakra garganta, el asiento de Tauro en nuestro cuerpo, que despierta nuestra capacidad clariaudiente. Desde este poder clariaudiente somos capaces de escuchar el sonido de nuestra respiración, que es la presencia de Shekinah, y escuchar los mensajes de los seres de Luz. El Ángel mensajero de Shekinah, Sandalphon, se nos revela y crea una puente para la comunicación con los seres de luz. La tauromaquia en esencia era la fiesta de los ritos de Tauro para honrar al Dios Poseidón, que es Neptuno. El iniciado se enfrentaba al Toro para sublimar el deseo sexual más primario para canalizar esta energía para que se uniera con la energía del Espíritu Santo. El resultado era la búsqueda del matrimonio sagrado entre la materia y el espíritu y a través de esta unión el nacimiento de algo nuevo desde una vibración celestial. (Importante decir que en estas ceremonias con el Toro, no lo mataban, solamente se enfrentaban a él).

Las Pléyades están en la Constelación de Tauro, las 7 hermanas, la 7 hathors, las 7 Magdalas, con la estrella central siendo Alcyone, la estrella útero. Venus y las Pleyades nos bañan con su energía Magdala haciéndonos sentir la presencia del linaje de Venus en este momento (Isis, Inanna, Ishtar, Hathor, Afrodita, María Magdalena...).


Abrirse a Tauro es abrirse al Corazón Femenino de Venus, es abrirse a abrazar nuestra encarnación física desde el conocimiento de que somos inherentemente Divinos, es abrirse a reclamar nuestra HUMANIDAD SAGRADA.


Con Amor y Gratitud, os tengo en mi Corazón.

Ahava,

Ana Otero

CEO y Fundadora de Mary Magdalene Mystery School®

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